Brasil
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el casco viejo o centro histórico de Salvador preserva millares de casonas de los siglos XVI, XVII y XVIII. Está dividido en tres áreas principales: la plaza Municipal hasta el Largo de São Francisco, el Pelourinho y el Largo do Carmo y, por último, el Largo de Santo Antônio Além do Carmo. Abundan las iglesias y casonas de otros siglos, rodeadas por la vasta actividad cultural que se desarrolla en el lugar. Además, a lo largo de sus cuestas y calles pavimentadas con adoquines redondeados (llamados cabeza de negro) están registrados importantes episodios de la historia brasileña.

Entre los atractivos principales, merecen mención las plazas Municipal y de la Sé, el Ascensor Lacerda, la Cámara Municipal, el Consejo Municipal, el Palacio Rio Branco, la Santa Casa y la iglesia Da Misericórdia, el Palacio del Arzobispado, la Catedral Basílica, el Terreiro de Jesús, el Largo do Cruzeiro de São Francisco, el Pelourinho con sus iglesias, locales comerciales y plazas, y por último, el Largo do Carmo, donde se encuentran el Fuerte de San Antonio y el gran conjunto religioso formado por la iglesia y el convento de Nossa Senhora do Carmo y por la iglesia Da Ordem Terceira do Carmo.
Transmitidas de generación en generación, las tradiciones folclóricas son una característica cultural de la ciudad de Salvador. La cultura popular congrega elementos artísticos de diversa procedencias, que ponen de manifiesto el carácter tradicionalista de estas representaciones, tales como: capoeira (arte marcial africana que se convirtió en danza a lo largo del tiempo), afoxé (desfile de carnaval en el cual los tambores se tocan solo con las manos, sin palillos), Folia de Reis (festejos del día de reyes), Maculelê (forma de baile y arte marcial de origen africano) y Samba de Roda (manifestación de origen angoleña que se baila en corro).
Salvador tiene una de las costas más extensas del Brasil. Tiene 50 km de playa distribuidos entre la ciudad alta y la ciudad baja, desde Inema, en el suburbio ferroviario, hasta la playa de Flamengo, en el lado opuesto de la ciudad. Mientras las playas de la ciudad baja son bañadas por las aguas de la Bahía de Todos los Santos –que es la bahía más extensa del país, con 1052 km- las playas de la ciudad alta, desde el Farol da Barra hasta Flamengo, son bañadas por el océano Atlántico. La excepción es el Puerto de la Barra, única playa de la ciudad alta que está ubicada en la Bahía de Todos os Santos.
Esta distribución colabora a la gran diversidad ecológica de las playas de la capital. Las playas varían desde ensenadas calmas, ideales para la práctica de la natación, los deportes a vela, el buceo y la pesca submarina, hasta las que dan al mar abierto y tienen oleaje fuerte, muy concurridas por los practicantes de surf. También hay playas rodeadas de arrecifes que forman piscinas naturales de piedra que son ideales para que los niños se bañen.
Rio de Janeiro:
Conocida como Ciudad Maravillosa, Río de Janeiro posee atracciones que dan a la ciudad fama internacional. ¿Quién no oyó hablar nunca del carnaval carioca, la más impresionante fiesta popular del mundo? ¿O del Pão de Açúcar y de la estatua del Cristo Redentor? ¿O de las hermosas playas de Ipanema y Copacabana, que inspiraron a músicos del mundo entero? ¿O, también, del Parque Nacional de la Tijuca – la mayor reserva natural en una región urbana del País? Río es todo eso. Y mucho más. La ciudad fue sede del Gobierno Federal hasta 1960 – cuando Brasília, actual capital del País, fue inaugurada. Debido a esa concentración de poder, sus trazos arquitectónicos exhiben construcciones suntuosas e imponentes – que abrigaban a la nobleza y a las figuras importantes de aquellos tiempos. Como su clima es cálido y agradable todo el tiempo, Río no depende de las estaciones del año para atraer visitantes. Sus atracciones pueden ser apreciadas en cualquier época. Quien visita Río descubre enseguida que la agenda está siempre llena – motivo de orgullo de la población local. Hay siempre algo para hacer en la ciudad, desde exposiciones, espectáculos teatrales, shows de danza y de música hasta acontecimientos deportivos para todos los gustos – como el vuelo libre, muy buscado por los que gustan de sentir fuertes emociones a bordo de una ala-delta que vuela lentamente sobre los paisajes más
famosos de la ciudad. Pero la Ciudad Maravillosa tiene todavía otras innumerables atracciones, como centros culturales, varios museos, diversas iglesias, famosas confiterías, tranvías y playas – muchas playas. Lejos de las playas 
Además de los millares de visitantes que buscan los paisajes y bellezas naturales el baño de cultura e historia proporcionado por esta ciudad especialmente brasileña, otro tipo de público se destaca en los últimos años: es el turista de negocios. La capital del Estado de Río de Janeiro es también uno de los grandes centros empresariales del País, siendo constantemente elegido como sede de importantes conferencias, congresos y reuniones nacionales e internacionales.
Porto Alegre:
La capital de Rio Grande do Sul ocupa una posición geográfica privilegiada. Punto estratégico dentro del Mercosur, Porto Alegre es el centro geográfico de las principales rutas del cono sur, equidistante de Buenos Aires y Montevideo, de São Paulo y Río de Janeiro. La ciudad es un importante centro de negocios y el portón de entrada a los principales atractivos turísticos de la zona.
En las calles de Porto Alegre llaman la atención la vegetación, las lomadas y los lagos. También es admirable el grado de conservación de los edificios históricos, que son los guardianes de la memoria y la cultura. Sin embargo, lo que realmente conquista a los que la visitan es la combinación sorprendentemente armoniosa de su forma de ser acogedora, típica de una ciudad provinciana con el gran movimiento de un gran centro urbano, su arquitectura, ícono de modernidad, y su heterogeneidad cultural.
Porto Alegre vive así, en equilibrio entre el pasado y el presente, con un buen asado y un mate bien preparado.
Florianopolis:
Las bellezas naturales de Florianópolis atraen millares de visitantes todos los años. Principalmente en verano, son turistas de Brasil y de países de América del sur- como argentinos, uruguayos y chilenos – que buscan la diversidad de su litoral. En la isla se encuentran lado a lado los más variados tipos de playas – las extensas, con ancha faja de arena; las pequeñas en las bahías; aquellas con olas fuertes; aquellas de mar tranquilo, que se parecen a lagos pequeños; las urbanizadas llenas de bañistas; así como las desiertas que tienen acceso solamente por caminos, sendas. Es el paraíso de los aficionados al Surf, al windsurf, y a la pesca. Las regiones norte y central de Florianópolis son las más visitadas por los turistas y ofrecen completa estructura de servicios, resorts , hoteles y posadas. En el sur, algunos barrios mantienen el aspecto de pequeñas villas de interior y ello se percibe – en manera de hablar, en sus artesanías y en las fiestas folclóricas – la herencia dejada por los azorianos desde el siglo XVIII. Por otro lado, la ciudad ha ganado un aire cosmopolita por la llegada de brasileños de otros estados y de extranjeros, que allí fueron para vivir. La isla, que al inicio de su colonización fue importante núcleo de caza de ballenas, es hoy un polo tecnológico en el área de informática. Capital turística, actualmente Florianópolis tiene una población de 300 mil habitantes, número ése que se triplica en el verano.
Sao Paulo :
La ciudad de São Paulo es la mayor ciudad de Brasil y es la sede elegida para cerca de 75% de las ferias y congresos realizados en el territorio nacional. Es conocida en todo el país como una “capital de los negocios”. Aunque merecido, el título no revela todo lo que esta gran metrópoli tiene a ofrecer. En este punto, hay que destacar sus restaurantes, la agitada vida nocturna y el famoso circuito artístico.

Los mismos son responsables por prolongar la estadía de los visitantes, que llegan a la ciudad apenas para trabajar o participar en eventos, y acaban rindiéndose a sus delicias. Para tener una idea de la importancia de la culinaria para los paulistanos, basta decir que la misma es tratada con tanta seriedad como los negocios. Por eso, quien aprecia los placeres de la mesa puede tener la certeza: la ciudad de São Paulo jamás decepcionará. Del bar sencillo a un sofisticado restaurante en los Jardines, del saladito servido en el mostrador a las pastas de cantinas famosas, del panchito a los variados menús internacionales, la gastronomía paulistana es variada, sin preconceptos y, por eso, es totalmente cosmopolita. Como marco del inicio de la visita por la ciudad de São Paulo, nada mejor que la Avenida Paulista, tarjeta postal de la ciudad. Abrigando cerca de 30% del centro financiero paulistano, el lugar es uno de los más queridos por los moradores. Para quien quiere experimentar la sensación de visitar el mundo entero en un sólo lugar, la ciudad de São Paulo es el destino correcto. Desde allá, se pueden encontrar inmigrantes venidos de todos los rincones de Brasil y del mundo. Son judíos, italianos, japoneses, árabes, gente de todo el planeta. Viven en comunidades que preservan la cultura y las tradiciones de sus países de origen. Y conviven, unos con los otros, en perfecta armonía. Cuando el asunto es diversión y arte, la ciudad de São Paulo impresiona. La capital del Estado tiene casi 300 salas de cine, más de 100 teatros, una decena de centros culturales y 70 museos, entre diversas edificaciones históricas. Hay también parques temáticos, innumerables áreas de descanso y dos grandes estadios. Corresponde destacar aún el Autódromo de Interlagos, sede del Gran Premio de Fórmula 1. En una ciudad de este porte, las compras hacen parte del itinerario como una de las grandes atracciones del paseo. Repleta de shopping centers, calles de comercio especializado y ferias de artesanía, la ciudad garante opciones para todos los gustos.
Belo Horizonte:
Belo Horizonte fue fundada en 1897. Fue la primera ciudad planeada en el Brasil, sustituyendo Ouro Preto como capital del Estado. El núcleo urbano central todavía mantiene el diseño original de las calles. Su población, que hoy supera los 2 millones de habitantes, disfruta de uno de los mejores índices de calidad de vida del país. El clima es ameno todo el año. Metrópoli moderna, al mismo tiempo preserva las antiguas tradiciones mineiras . Los edificios de construcción reciente y la economía dinámica basada en comercio de servicios conviven con edificios históricos y la sabrosa culinaria regional. Es una ciudad con agenda repleta de eventos culturales.


Y que ofrece muchas opciones para una vida nocturna animada. Belo Horizonte es famosa por sus bares. Beagá, como es conocida, tiene museos históricos y de arte y bellos parques tales como el Municipal, área verde muy grande en el corazón de la ciudad propicia para caminadas. En el Parque das Mangabeiras , con más de 2 millones de m2 en la zona urbana, hay varias rutas con sendas en la mata. Otra opción es hacer paseos a caballo en la Serra do Curral , que se desarrolla en uno de los lados de la ciudad. La bella y diversificada artesanía mineira puede ser encontrada en la oficina Mão de Minas , una cooperativa que reúne artesanos de todo el estado. A los domingos por la mañana, en la Avenida Afonso Pena , que corta el centro de la ciudad, es realizada la Feira de Arte e Artesanato (Feria de Arte y Artesanado), la cual participan cerca de 3 mil tiendas. De Belo Horizonte , las visitas a ciudades históricas de Minas Gerais se tornan más fáciles, una vez que cuenta con dos aeropuertos y una buena estructurada rede de transporte de autobús. Tiene hoteles de alto nivel de conforto y restaurantes de excelente cualidad en diversas especialidades de culinaria
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Informacion recogida de: Ministerio de Turismo Brasil
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